sábado, 5 de enero de 2013

Educar para un consumo televisivo crítico y racional


   Hoy en día no es un lujo tener una o varias televisiones en casa, como lo era hace años. Es normal tener en casa una o varias televisiones aunque no se tenga un nivel económico elevado. Es por esto que los niños tienen muy fácil acceso a la programación y es algo que debemos tener muy en cuenta los padres y educadores.

   Me parece muy interesante el punto primero del tema donde se habla de aprender a convivir con el medio. No tiene sentido censurar a los niños la televisión y prohibírsela completamente, sino que debemos enseñarles a usarla correctamente sin que les afecte en su salud o rendimiento.

   Esto muchos padres lo pasan por alto, pues al llegar a casa cansados de trabajar, dejan a los niños viendo la televisión para que no “molesten” y ellos puedan relajarse, sin preocuparse de qué ven o cuánto tiempo lo ven. Pero si decidimos tener hijos, no tenemos que adoptar esa actitud de ninguna manera, por muy cansados que estemos, pues son nuestra gran responsabilidad y en nuestras manos está su educación.

   Es muy nocivo dejar a los niños a su libre albedrío con la programación, pues nos encontramos situaciones no recomendadas para su edad (sexo, violencia...). Pero no sólo es malo el contenido de las programaciones, es también el hecho de que pasen tanto tiempo sin moverse y esto pueda dar lugar a niños obesos, en el más grave de los casos, o que dejen de hacer otras actividades como leer, estudiar, relacionarse, etc.

   Pero como se hablaba en ese primer punto del tema, tampoco podemos prohibirlo porque es algo que ya convive en nuestras vidas. Tenemos que fijarles unos tiempos para que vean programas adecuados para su edad, controlar qué ven, usar la televisión para ver programas educativos y en familia...




   Como docentes hemos de conocer los programas que se emiten, para poder ofrecer a los padres de los alumnos cualquier información sobre si es conveniente o no que sus hijos vean ciertos programas o series, y así colaborar padres y profesores para un consumo racional de este medio tan arraigado en nuestra vida. 






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