sábado, 17 de noviembre de 2012

Cultura Digital

No es necesario traer a cualquiera de nuestras casas a alguien de la Prehistoria o de la Edad Media, para que todo lo que vea le parezca algo de brujería. Con que trajéramos a nuestros bisabuelos, lo que verá le parecería una historia de Ciencia Ficción. Les resultaría inconcebible ligar a través de un aparato (algo que ocurre mucho hoy en día). Y creerían que comunicarse en un segundo a través de un mensajito en un teléfono es pura magia. Y no es de extrañar, pues en poco tiempo la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Lo que para nosotros es algo normal, para nuestros antepasados más cercanos sería impensable. 


   Podríamos definir la Cultura Digital como el gran avance de nuestra era en cuanto a tecnologías y comunicaciones. Ahora no basta ser alfabetizado en la lectura y escritura. Se hace muy necesario una alfabetización en la TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) porque tienen un impacto cada vez más importante en nuestra socialización. 


   Cuanto más retrocedemos en el tiempo, nos es más complicado descifrar y analizar sus formas de escritura y difusión de la cultura. Muchas veces es sólo una interpretación, pero no llegamos a conocer el significado a ciencia cierta. Ahora no pasa nada de eso, pues tenemos a nuestro alcance tanta tecnología que todo se queda perfectamente grabado e interpretado.
   

    Las nuevas tecnologías nos hacen la vida más sencilla. El acceso que tenemos a todo en un simple clic es ilimitado. Podríamos decir que internet es una ventana al mundo entero, y podemos acceder a ese mundo ya desde cualquier lugar con un pequeño aparatito como es el teléfono móvil. Como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En este enlace podemos leer algo al respecto: 



    Mi opinión es que, sabiéndolo usar y siendo conscientes de los pros y contras, es uno de los mejores inventos de la historia de la humanidad. Lo que sí está claro es que el impacto que ha tenido en nuestra cultura ha sido muy relevante. Raro es un colegio que ya no tenga ordenadores; raro es alguien que no use un teléfono móvil (uno sencillo siquiera); raro es alguien que no utilice ninguna red social, ya está siendo incluso raro pedir el número de móvil o el correo (ahora se dice mucho: “¿Me das tu WhatsApp?”); raro es una casa en la que no haya mínimo un ordenador sin contar más de dos televisores; y así un largo etc... 

   En este enlace podemos leer algo sobre la influencia de las tecnologías de la información y la comunicación en nuestra sociedad: 



    Por último, con este video vemos un resumen del tema, pues también el impacto de lo audiovisual es de gran importancia en nuestros días porque es lo más fiel a la realidad que podemos ver y escuchar: 


martes, 2 de octubre de 2012

Caperucita Roja






   Había una vez...

...Una niñita que vivía con su madre cerca de un gran bosque. Al otro lado del bosque vivía su abuelita, que sabía hacer manualidades. Un día le había realizado una preciosa caperucita roja a su nieta, y ésta la usaba tan continuamente, que todos la conocían como Caperucita Roja.

   Un día la madre le dijo:

   -Vamos a ver si eres capaz de ir solita a casa de tu abuelita.   Llévale estos alimentos y este pote de mantequilla y pregúntale cómo se encuentra, pero ten mucho cuidado durante el camino por el bosque y no te detengas a hablar con nadie.

   Así, Caperucita Roja, llevando su cesta, fue por el bosque a visitar a su abuelita. En el camino la observó el lobo feroz, desde detrás de algunos árboles. Tuvo ganas de devorar a la niña, pero no se atrevió, pues escuchó muy cerca a los leñadores trabajando en el bosque.

   El lobo, con su voz más amistosa, preguntó a la niña:

   -¿Dónde vas, querida Caperucita? ¿A quién llevas esa canasta con alimentos?

   -Voy a ver a mi abuelita, que vive en la casa blanca al otro extremo del bosque -respondió Caperucita Roja, sin hacer caso a lo que le había recomendado su mamá, y sin saber que es muy peligroso que las niñas hablen con los lobos.

   -Tus piernas son muy cortas y no pueden llevarte allí rápidamente; yo me adelantaré y le diré a tu abuelita que la vas a visitar -dijo el lobo pensando comerse a las dos.

   Caperucita Roja se entretuvo en el camino recogiendo flores silvestres. Mientras tanto, el hambriento lobo feroz se dirigió con mucha rapidez a la casa donde vivía la abuelita. Estaba muy impaciente porque no había comido en tres días.

   Sin embargo, la abuelita se había ido muy temprano para el pueblo, y el lobo encontró la casa vacía.

    Poniéndose el gorro de dormir de la anciana, se metió en la cama y esperó a Caperucita Roja. Cuando la niña entró en la casa, se asustó porque encontró a su abuelita en cama y le pareció muy extraña.

   -¡Oh! ¡Abuelita! -exclamó Caperucita Roja-, ¡qué orejas más grandes tienes!

   -Son para escucharte mejor -dijo el lobo.

   -Abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

   -Son para verte mejor, querida nieta.

   -Abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

   -Son para comerte mejor -gritó el lobo saltando de la cama.

   Un leñador que se encontraba cerca escuchó a Caperucita Roja que pedía socorro por la ventana. Tomando su hacha corrió hacia la casa para salvarla.

   Antes que el lobo pudiera hacer daño a Caperucita Roja, el leñador le dio muerte de un tremendo hachazo. Luego lo arrastró hasta el bosque, y en ese momento la abuelita regresaba a su hogar, lo que hizo tranquilizar a Caperucita y pasar un rato de alegría junto a ella.